Vino vegano: ¿Realidad comprobable o capricho inexistente?

Para cualquiera que haya leído sobre gastronomía en los últimos años ha quedado clara una corriente que, más que una moda temporal, ha venido para quedarse: Nos referimos al extremo duro del vegetarianismo, el llamado veganismo.

Quienes se autodenominan veganos llevan la filosofía del vegetarianismo, aquella de no consumir productos animales, al extremo, al evitar consumir absolutamente nada que pueda contener producto animal alguno – incluyendo la leche, o los huevos, los cuales muchos vegetarianos consumen libremente – e incluso en algunos casos evitando cualquier proceso en el que se utilice animales, así los mismos no resulten dañados por éste.

Quienes además son amantes del vino seguro han notado una nueva etiqueta en algunos productos, que los identifica como “vinos veganos.” Pero, siendo que el vino es jugo de uva fermentada, ¿no son todos los vinos veganos?

La respuesta es que no, pero no por las razones que pueden venir a la mente. Obviamente, ningún vino contiene restos de carne. Pero algunos de los productos utilizados en el proceso pueden ser de origen animal y… ¿qué dijimos ahora acerca de la ideología vegana?

El problema proviene del proceso de clarificación de los vinos. Este se hace para evitar que el vino se enturbie, ya que los vinos turbios son considerados poco deseables. Y para clarificarlo, se suele utilizar… caseína, que es una proteína de la leche; albumina, presente en claras de huevos; gelatina, que usualmente es de origen animal; y colapez, que como su nombre lo dice proviene del pescado (aunque no de la cola.)

Sin embargo, para mantener la calidad vegana del vino, algunos viñedos hoy en día usan bentonita para clarificarlo, la cual no es de origen animal y puede ser consumida independientemente de la filosofía personal de cada quien.

Entonces, como habrán visto, sí es posible que un vino sea vegano… y la mayoría de ellos no lo son.

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