Si bien el vino tinto es el más apreciado por muchos conocedores, no pocos amantes del vino prefieren los más suaves, y a menudo más dulces, sabores del vino blanco. Sin embargo, no es raro ver a algún que otro entusiasta rascarse la cabeza a la hora de elegir un tipo de vino, o cuando se le pregunta por qué considera que uno sea mejor que el otro.

Entonces, ¿cuáles son los tipos de vino blanco, y por qué son diferentes unos de los otros?

Si bien existen muchos tipos, algunos de ellos locales, se puede reducir la lista general a cinco tipos de vino blanco que suelen conseguirse en (casi) todo el mundo. Estos son:

  • Chardonnay. El más común de todos. Suele tener sabores frutales y bastante cuerpo. Su sabor suele ser neutro y aceptable para la mayoría de las personas, particularmente en sus variantes americanas. El más seguro de todos.
  • Sauvignon Blanc. Es más seco que el Chardonnay, y a menudo también más ácido. Suele tener toques frutales, y es excelente para beber solo, sin comida. Las cosechas más secas pueden servirse con queso o tapas, mientras que las más minerales con comida de mar.
  • Moscato. Es fresco y suave. No es muy dulce, pero definitivamente no es ácido. Ha crecido en popularidad en los últimos años, y suele acompañarse con platos picantes.
  • Pinot Grigio. Aún más querido que el Chardonnay, suele ser seco y de sabor firme. En cuanto a su cuerpo, es ligero-intermedio. Suele ser amarillo claro, con ligero sabor a manzanas. Suele mantener sus características sin importar la procedencia. Puede acompañar pastas o ensaladas, aunque igual es excelente para beber solo.
  • Riesling. El vino de sobremesa más famoso del mundo. Suele ser bastante dulce, aunque algunas cosechas tienen un toque mineral. Suele tener un cuerpo más pesado que otros blancos. Se sirve con postres o comidas picantes.